19.4.08

La soledad del Posteo

Internet nos brinda comunidades, nuevas articulaciones para utopías tipo "la playa", película muy poco valorada de Danny Boyle. En esta tierra de infinitas utopías el grosor de la infinitud hace infinitesimal la posibilidad aparente de unos pocos. Y así, ahogándose en un mar de irreconocibilidad, un número grande pero no infinito de blogs y fotologs quedan sepultados. La sangre no se ve en la profundidad.
Es que ser insoportablemente interesante es un karma a veces, cuando la vida se dictamina de a clicks.
Veo fotologs geniales, con posteos sublimes; veo blogs muy interesantes, que amalgaman gustos y estilos y componen algún tipo nuevo e inclasificable de arte. Y me pregunto a dónde puede llegar eso. La respuesta teórica, todo el mundo. La cierta, casi a ningún lado.
Creo que siento la soledad del posteo yo también, sabiendo que la creación espontánea peca de indecisa y poca clara a veces; pero nunca de arrogante o insípida. Tendríamos que respetar más algunos medios nuevos de comunicación.
Despertarse a la vida a veces significa no aceptar qué nos dicen de los medios, ni siquiera los medios. Y encontrar, tanto en los respetables (cine, libros) como en los no tanto (tv, blogs) las pizcas de arte imperceptible que nos bañan como si existiese una lluvia maravillosa de creatividad. Porque eso es la maravilla de la infinitud; la posibilidad de enamorarse de un autor por hora, pues este mundo de utopías ofrece tales chances.

Fedor Grasso

14.4.08

Nueva etapa. Fin del mundo.

Todo empieza con un armagedón. Alguien o algo indica que todo va a terminar pronto y de repente la certeza de la muerte se vuelve tangible y agarrate Catalina...
Hay un Picasso frente a mí. Su firma, que vale más que cualquier otra forma en el mundo, está tatuada en el costado del auto.
La idiotez es humana. Sólo nosotros podíamos hacer algo así.
Este desliz no es un texto, no se deje engañar por las sangrías, los puntos y las comas. Estas palabras son paseos de entre sombras. El laberinto de la mente que no piensa en juegos de palabras, porque quiere renunciar a la idea de que sólo hay palabras. Porque si es así, lo único que generan en humor; humor por malas interpretaciones.
Bienvenidos al nuevo mundo de Grasso. Uno que se da en forma indirecta. Uno que no se da al mundo en voz alta. Porque mi voz, ahora es sólo palabras. Mi imagen y mis sonidos son una farsa que impondré como arte en aspecto de cine; experimental como sólo un verdadero genio puede componer. Pero será la mayor farsa. Pues yo, acallado por mi supuesto talento "visual", quedaré hibernando con el recuerdo ya post-mortem en forma de novelas. La diez, la última, transvarious, será el único punto distante. El hombre se ha dejado estar en la estupidez. Yo voy a hacer algo parecido, pero engañando a todos, en forma de cine.
Hasta el final, todo será un engaño. Y en el final el verdadero Grasso retomará. El Grasso cierto, el Grasso-verdad. El Grasso-Novela.
No confíe en el Grasso-Cine, distraído lector. Ese no es más que otro Orson Wells.

Federico "erosionándose" Grasso

2.2.08

El karma de la popularidad

Calamaro hace arte. Y en sus canciones logra cosas que pocos pueden poner en palabras. Pero además tiene, como los dioses antiguos, un poder absoluto sobre los mortales que, aunque ostenten libre albedrío, se ajustan a lo inevitable y desprenden en cada una de sus canciones las cosas que algunos sienten y no saben decir y otros simplemente no sabían que sentían.

Así, veo como gran virtud esa posibilidad de estremecer a un gran público, aun cuando se lo catalogue por momentos de pop y poco profundo.

El error del ojo crítico a lo largo de la historia siempre ha sido circunscribir lo bueno a lo escaso. Y en el terreno incomprensible del arte esta delimitación humana se parece más a un capricho de elitistas que a una razón.

El arte es de todo aquel capaz o dispuesto a apreciarlo.

Federico Grasso


La música es de aquellos que la quieran escuchar y de nadie más.

Andrés Calamaro

7.1.08

otra cosa que sufrir Economía.

El verano de 2008 quedará en mi memoria como esos días de mierda en los que no hice otra cosa que sufrir Economía.

Pero además, entre los costados de esos recuerdos, quedarán un par de charlas sobre lo que no es más que esa otra construcción, esa elucubración que (al igual que la economía) intenta modelar una realidad inmodelable.

He envejecido entre diálogos (no quiero decirlo pero es la palabra perfecta) vicentinos. Y lo que queda es sólo duda.

No hay nada escrito (o al menos no he leído nada) sobre la teoría del asco de FG. De los diálogos sólo puedo reconocer ese odio que a uno le queda. Yo detesté la teoría desde que G la propuso. Yo sufrí cada dato que él compiló para defenderla.

¿Pero cómo hacer que la gente vea eso? ¿Por qué sufrir el arte si no tiene resultado tangible en la sociedad? ¿Fe en un futuro distinto a este presente precario y apocalíptico? ¿Para qué?

Cada día el mundo nos hace más insensibles a todo. Y como consecuencia a ese juanete de emociones, ese cayo en la melancolía, el asco gana caminando una carrera que debería ser el único sentido de nuestras vidas.

Pero lo que más jode es que no haya esperanza. Lo que más choca es que, a medida que perdemos hombres en esta batalla, el vulgus se pierde en una insensibilidad que le impide no sólo repudiar el asco, sino que, para peor de peores, no permite apreciar el anti-asco.

Y no entender que los contornos también albergan esencia es malo para todos. Porque para que ese anti-asco sea apreciable hay que decir cuidado, ahí hay arte.

(Be Award. There’s art)

Gracias por el espacio, Grasso. Usted es otro de esos. Y espero paciente el manuscrito anticipado del Libro 10 con la teoría del asco desarrollada.

Termino como empecé, recordando momentos que conmueven:

There’s a Light that never goes out

Take me out tonight

Where theres music and theres people

And theyre young and alive

Driving in your car

I never never want to go home

Because I havent got one

Anymore

Take me out tonight

Because I want to see people and i

Want to see life

Driving in your car

Oh, please dont drop me home

Because its not my home, its their

Home, and Im welcome no more

And if a double-decker bus

Crashes into us

To die by your side

Is such a heavenly way to die

And if a ten-ton truck

Kills the both of us

To die by your side

Well, the pleasure - the privilege is mine

Damián M. Díaz

6.1.08

Azur 17.

Es como si las cosas se dieran en forma de cuento. Es como si la gente no se quisiera y de repente, como si fuera un milagro agotado, se dieran en los ojos de los otros, esos otros significantes, como si de ello se abrieran las puertas del signo y reconstruyera en forma símbolo del amor.

¿Es así como nace el amor? ¿Hay antojos incuestionables que se subscriben como reflejos espásmicos de una sola realidad, ajena al ojo propio y al ajeno?

Estoy cansado de repetirme incesantemente que no he podido dar con el clave circunstancial del sonido original. Es terceto, es simpleza cósmica.

Todo es un cuento, de nuevo. Y en el cuento el hombre se resigna a ser signo. Porque antes la novela lo albergaba como personaje y la felicidad le florecía alrededor como una coraza perfecta de lo que es el hombre reflejado ante quienes lo rodean.

Somos seres descubriendo que no tenemos otro vistazo común. Perdemos el idios kosmos sin cuestionarnos cómo. ¿Habrá que decir que el koimos kosmos se escribe con K pero se piensa con ce? Azulejos que no se dejan orientar, como si el suelo se dijera independiente de nuestros pies. ¿Quién olvidó la primavera y nos dejó en invierno? Como decir: Late. Otro fin late.

Nada nos resigna al final del peor momento de nuestra vida. Ese final duele más porque nos deja separados del sentimiento único y trágico de la vida. El despertar de los malestares dicroicos. El olor a marihuana después de bajarme del colectivo fumando el boleto como muestra gratis del viaje que se paga con ideas. Más olor que primaveras. Otro otoño bilingüe. Supe lo tarde y lo supe tarde. No hay son sin ritmo. No queremos despertar los antojos estrafalarios del sinsentido.

Mis amigos ya no son nada. Mi mundo es sólo primavera, pero recordemos el Otoño bilingüe que sólo me despierta fielmente.

Es demasiado pedir recibir la pena y el dolor como cartas en blanco del amor de nuestra vida. Un ser nace en el espacio compartido de dos cuerpos y se muere cuando los rencores no dejan aire a los recuerdos.

Mi virgen amada. Mi ventana cerrada que anhelé balcón. Es demasiado tarde, otra vez, porque el verano es infierno, y la primavera no esperó. Otro Otoño rencoroso despotricará dos lenguas que ya no se cruzan.

Si esto fuera un cuento las dos últimas palabras cambiarían por completo el sentido de cada una de estas ideas.

Ariel Weiss

16.12.07

Pestañazos al mundo de reojo

No sé qué pasó. Titubee. Miré a los lados como si estuviera por cruzar la calle. Me asomé a la lejanía y tocí.
"Escribir sin ser leido es tan traumático como amar sin ser amado" dice el margen izquierdo de la hoja que miro serio, como profesor en examen final, y dudando esquivo de mi rango visual.
Las palabras, muchas o pocas, deben ser sentidas. Y no sólo eso. También deben tener sentido.
Es que sostengo mi cuaderno vivo (ese que en este momento me acompaña a todas partes, pués es mi envase; ese recipiente apto para mis palabras) y me pregunto qué hacer.
Las novelas, por si algún distraido no lo sabe, redundan. Porque con el complejo arte de la redundancia se construyen los mensajes más hermosos y sutiles de la existencia.
Y entonces... ¿por qué me odio por hacer esto?
Estoy otra vez en esa cúspide de lamento/amor. Es incierto preocuparse por quién me romperá el corazón ahora... El destino y el tiempo me han enseñado que esa pregunta siempre tiene una respuesta sorpresiva y sorprendente.
Las palabras, decía... Las palabras y su poder.
Me encuentro ante la cúspide de nuevo y tengo que decidir... ¿Escribo otra novela o no? ¿Eclipso los pétalos sucios de esta estúpida margarita que es la vida o no? Es que redundar a veces se siente como un loop extrafalario. Y yo quería empezar de nuevo. Yo quería nacer de nuevo o algo así.
Otro Enter. Más palabras. El esfuerzo no se nota y yo otra vez me detengo a quejarme de mi vida.
Una obra es lo que es porque se defiende. Un destello es mencionable por su intensidad. La maravillosa vida del heroe anónimo es imperfecta. Alguien me tiene que leer. Sino, muero.

1.12.07

So pena de muerte he de decir algo Real...

Sí. Hoy me siento a pensar en voz alta por qué el mundo que nos rodea me es tan esquivo a veces. Pero no por pena ni por melancolía. Lo pienso por Equis, la cumpleañera especial que forma parte de la primera pentalogía como referente vivo (disparador, como definen los textos teóricos correspondientes; esos q sólo serán mencionados aquí), y es persona/personaje en la segunda pentalogía. Sin miedos ni inhibiciones, Equis es más poder que cualquiera de nosotros. Equis es, sin duda, la piedra fundacional y el techo babeliano de este proyecto.
Pues ella es dicha entre los renglones de un espacio entre novelas. Ella se reconfigura entre Dolores y Verónicas para ser... para ser... Equis (X), la cruz que muchas veces buscamos en un mapa pero nos deja colgando. Porque ya lo dijo Indiana Jones, "la cruz en un mapa nunca significa nada". Y mierda, no hay palabra más fuerte en mi vocabulario transvariousiano que Equis, que es sustantivo que define ese todo, from the ground to the sky (inolvidable reprimenda a los dioses que se eclipsaron entre ellos para que exista algo indefinible).
Como el Autor, que decide darle vida a un proyecto espacio-temporal abarcativo de todo aquello que la Obra esquiva. Así, pero con cuidado en los bordes, los dioses se sonrieron dando forma a esa esencia esquiva, esa escencia de nada que define principio y fin; un arco único que comienza y termina en un mismo punto; la tantas veces mencionada Singularidad.
Terror del humano que intenta domarla volviéndola rutina, la Singularidad esquiva templos y torrentes de luz. La Singularidad es, con comienzo y final. Equis, feliz cumpleaños, hermosa personaje virtual que dinamita mi imaginación: Vos sos Singularidad.
Todo aquello que hoy nos separa en un momento previo de Singularidad nos unió.

Federico Grasso
01.12.07